¿Para qué sirve la envidia?

En el terreno laboral donde prima el sistema piramidal y los estímulos competitivos, es actualmente uno de los que más resquemores provoca. Realmente es un campo que siembra la envidia entre los compañeros. Los trabajadores pueden enfrentarse a alguna de las siguientes tesituras en compañeros que hacen el mismo trabajo:

Que gane 40.000 al año mientras otros ganan 60.000, que todos ganen 35.000 o que gane 30.000 frente a compañeros que solo ganan 20.000 ¿En dónde crees que estarías más feliz?

En el momento en que se responde sinceramente a esta pregunta, un gran porcentaje prefieren el tercer escenario. Si miramos desde un punto de vista egoísta, la primera es la más conveniente. Desde un planteamiento que mezcle solidaridad y bienestar propio la segunda debería ser la mejor opción. Al final la posibilidad de que se despierten celos lleva a la mayoría a elegir esta opción.

El profesor de Economía de la Universidad de Princeton, Paul Krugman, hizo muchos experimentos donde las personas eligen opciones de esta tipología, donde se consigue evitar la pelusa contra otros. El científico explica que preferimos tener menos y que los demás estén por debajo que tener más si los otros están por encima.

Además, hace patente que nuestra satisfacción no solo depende de la medida en la que se logran los objetivos, también de que los demás logren menos éxitos en lo que consideramos importante.

Cuando los de nuestro alrededor no tienen lo que nosotros, disfrutamos más, ya que el sentimiento es más intenso al tener un punto de comparación que nos ayuda a valorar la importancia de lo que hemos logrado.

Al final la envidia nace con la comparación de uno mismo. Si quieres tratar este problema y otros te aconsejamos visitar http://psicologiaintegra.com/, donde podrás encontrar asesoramiento para muchas otras patologías.

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